En un mundo que avanza a toda velocidad, donde el ruido constante de la vida cotidiana nos desconecta de nosotros mismos y de nuestro entorno, detenerse a escuchar se vuelve un acto extraordinario. Este blog nos invita a recorrer las alturas del Cerro Chirripó, no solo como un destino físico, sino como un espacio para reencontrarnos con el silencio, con la naturaleza y con nuestra propia conciencia. A través de esta experiencia, Alise Rojas nos recuerda la importancia de valorar y proteger los ecosistemas que nos sostienen, y cómo, incluso en medio del caos, la pausa y la reflexión se convierten en herramientas de resistencia y respeto hacia la vida.
