En su artículo “Aprender a cuidar”, nuestra Directora General, Emma Tristán, comparte una reflexión sencilla pero muy cercana sobre la atención, el tiempo y lo que realmente necesitan las cosas y las personas para florecer. A través de una historia cotidiana, nos recuerda que no todo se trata de intervenir o acelerar procesos. A veces, observar, esperar y estar presentes también es una forma de cuidar. En medio del ritmo del día a día, vale la pena hacerse una pausa y preguntarnos: ¿estamos realmente prestando atención a lo importante?
Les invitamos a leerlo y a tomarse ese momento.
